LOS "MORAOS" DE ALHAURIN EL GRANDE, EN PEREGRINACIÓN POR SANTIAGO DE COMPOSTELA
El color “Morao” tomó las calles de Santiago de Compostela en la histórica jornada del 30 de julio. La bella ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO fue testigo desde por la mañana del paso de losperegrinos de esta Hermandad alhaurina…
que realizaron durante la mañana una completa visita cultural guiada que les llevó a conocer lugares tan emblemáticos como el Convento de San Francisco, el antiguo Hospital de San Jerónimo, (actual sede del Rectorado de la prestigiosa Universidad Compostelana), las Plazas de la Azabachería y las Platerías, el Hostal de los Reyes Católicos y como no, la ineludible Plaza del Obradoiro y la Catedral compostelana.
Precisamente en el templo mayor de la ciudad, y como manda la tradición, fueron muchos los peregrinos de la Hermandad que hicieron cola en la Plaza Quintana para entrar por la Puerta Santa, que se abre únicamente en Año Jacobeo. Una vez dentro, el objetivo era claro: Subir la angosta y pronunciada escalera hasta el Altar Mayor para abrazar la imagen del Patrón de nuestro país y visitar, posteriormente, la Tumba del Apóstol Santiago y de sus discípulos Atanasio y Teodoro.
Si la mayor parte de los hermanos y hermanas de Jesús hicieron la visita durante la mañana, otros muchos, entre los que se encontraban el Hermano Mayor y casi todos los miembros de la Junta de Gobierno y Consejeros, postergaron la ineludible cita a la sobremesa. En la cola, el Consejero Sebastián Gómez García les recordaba emocionado el paso por la Puerta Santa de un buen número de hermanos de esta Hermandad, a comienzos de la década de 1980, en una peregrinación que supuso un precedente de la celebrada en este histórico 2010. Casi treinta años separan dos estancias unidas, tanto ayer y hoy, por el sentimiento “Morao” y la devoción a Santiago Apóstol.

LA HERMANDAD DENUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO RECONOCE AL DEÁN DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
“La normativa de la Iglesia indica que el Deán es aquel canónigo que preside el Cabildo de cualquier Catedral y el encargado, por tanto, de ocuparse de todos y cada uno de los principales aspectos y pormenores relacionados con el culto de la primera Iglesia de una Diócesis.
Si a este hecho le añadimos que el templo visitado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la histórica jornada del 30 de julio ha sido considerado tradicionalmente como el tercero en cuanto a importancia de toda la cristiandad, comprenderemos inmediatamente la relevancia de la persona que se encuentra al frente de este cargo, que no es otro que el M.I. y Rvdº. Sr. D. José María Díaz Fernández, pieza clave de la Archidiócesis Compostelana y uno de los encargados de que nuestra estancia en Santiago de Compostela halla transcurrido de una manera impecable.
Hombre amable, dotado de una extraordinaria y vasta cultura (no en vano compagina su puesto con el de Archivero de la Catedral) y magnífico predicador, Díaz Fernández fue agasajado por la Juntade Gobierno de nuestra Hermandad en la Sacristíade la Catedral, una hora antes de que diese comienzo la Solemne Función religiosa con motivo de nuestra Peregrinación, que él mismo oficiaría en compañía de nuestro Párroco y siete sacerdotes más.
El Hermano Mayor, Manuel García Sánchez, le haría entrega de la medalla de nuestra Hermandad, así como de un cuadro con la imagen de nuestro Sagrado Titular y dos ejemplares del libro editado por nuestra Hermandad en 2007, con motivo de la recuperación de la Semana Santa, uno de los cuales está destinado a la Biblioteca del Archivo Compostelano. Posteriormente, y como cierre del Acto, el Deán fue invitado afirmar en el Libro de Honor de nuestra Hermandad, en el que dejaría el siguiente recuerdo para la posteridad:
“Me sumo con paz y gozo a los augurios y parabienes de nuestro Arzobispo de Santiago, representando el reconocimiento del Cabildo Metropolitano que presido. El Apóstol Santiago os presente siempre a Jesucristo y nos gozamos mucho de que la devoción y el amor de la Hermandad de Alhaurín estén centradas en Jesucristo, rey de nuestros corazones
30. VII. 2010
José M. Díaz
Deán de la Catedral de Santiago”

EL ARZOBISPO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA RECIBE EN AUDIENCIA A LA JUNTA DE GOBIERNO Y CONSEJEROS DE NUESTRA HERMANDAD CON MOTIVO DE LA PEREGRINACIÓN POR EL AÑO SANTO COMPOSTELANO
Viernes 30 de julio. Una fecha histórica que quedará grabada para siempre en los anales de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Alhaurín el Grande.
Tras tres días de estancia en tierras gallegas, la Peregrinación a Santiago de Compostela se presenta como el ansiado punto culmen de una estancia inolvidable marcada por el magnífico ambiente de convivencia entre los hermanos y hermanas de Jesús. Días plagados de encuentros, vivencias y experiencias personales de las que hemos disfrutado juntos y que nos han hecho crecer como Hermandad y como personas.
El primer hito de la jornada viene ya durante la mañana. Tras la llegada a la capital gallega, y cuando apenas quedaban unos minutos para las 10:30 horas, los miembros de la Junta de Gobierno y Consejeros presentes en el viaje, en compañía de nuestro Director Espiritual y Párroco pasaban bajo los medievales arcos de piedra que unen la Catedral compostelana con el Palacio de Gelmírez para llegar hasta la Plaza de la Azabachería, lugar de emplazamiento del Palacio Arzobispal.
Allí, a la hora fijada, tenía lugar una cita muy importante. La esperada Audiencia con la que el Excmº y Rvdmº Sr. Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela quiso premiar la participación de nuestra Hermandad en el Año Santo Jacobeo.
Tras subir los peldaños de la majestuosa escalera de entrada, jalonada por una Placa en la que se recordaba la visita al edificio en 1992 de Su Santidad el Papa Juan Pablo II, los miembros de la delegación de nuestra Hermandad se adentran a través de elegantes estancias de piedra cargadas de recuerdos. En las paredes y vidrieras, los tradicionales signos jacobeos de la Concha y la Cruz de Santiago se alternan armónicamente con los cuadros y escudos de quienes, a lo largo de los siglos, han ostentado la cabeza de la Archidiócesis compostelana. Un lugar que rezuma fe e historia en cada una de sus esquinas y que demuestra la dignidad e importancia de sus ocupantes.
En la Puerta de la Sala de Audiencias nos recibe, sonriente y benévolo, Monseñor Barrio. Ostenta una de las más altas dignidades de la Iglesia en España pero, por el contrario, su vestidura es sobria y su gesto sencillo y amable. Tras saludar y estrechar cordialmente su mano a nuestro Hermano Mayor, Manuel García Sánchez, éste presenta al Rvdº Sr. Cura-Párroco Francisco Javier Hernández Pastor y al resto de la delegación.
Como el mejor de los anfitriones, el Arzobispo invita a entrar al grupo y ocupa su lugar en el centro de la sala, invitando a que nuestro Hermano Mayor y el Párroco lo acompañen. El resto del grupo se sitúa en semicírculo. En el centro, y frente a la presidencia, el Secretario General lee un breve discurso en el que se exponen las razones de la peregrinación. Alega motivos históricos, como el pago que siglos atrás hacia nuestra localidad del “Voto de Santiago”, impuesto con el que todos los pueblos de España sufragaban los gastos de culto del Patrón del país. O el hecho de que dos alhaurinos ostentaran en los siglos XVII y XVIII la dignidad de Caballeros de la Orden de Santiago. Razones importantes que, como deja claro, quedan en un lugar secundario ante las causas de Fe, verdadero motor de la presencia de la Hermandad en Compostela.
Tras el discurso, le son presentados al Arzobispo los regalos de los que hace entrega nuestra corporación. Uno a uno, el Hermano Mayor entrega y explica a Monseñor Barrio los diferentes presentes, empezando por nuestra medalla, que admira y no duda en colgar espontáneamente de su cuello, y siguiendo con la revista “Nazareno”, que observa con atención, el libro editado en 2007 con motivo del L Aniversario de la recuperación de la Semana Santa, que elogia destacando la importancia de rescatar y tener siempre presente nuestra historia y terminando, por último, con el Pergamino Conmemorativo del Encuentro, en el que los escudos de nuestra Hermandad y de Alhaurín el Grande se funden con la Cruz de Santiago y el escudo de España.
Los invitados son requeridos para tomar asiento. Llega el momento de explicar las características, historia y número de hermanos de nuestra Hermandad. Monseñor Barrio nos anima a incrementar nuestro compromiso cristiano y “hacer Iglesia”, alcanzando sectores donde, por diferentes motivos, la jerarquía eclesiástica no puede hoy día llegar. Pone como ejemplo en este sentido al movimiento cofrade de Santiago, del que elogia su compromiso, pese a la juventud de muchas de las cofradías que lo forman.
Llegan las anécdotas. Alguien sugiere las dificultades y obstáculos que la lluvia debe poner a las procesiones de la Semana Santa compostelana. Nuestro Hermano Mayor invita al Arzobispo a visitar Alhaurín, ofreciéndose, si fuese necesario, a trasportarlo personalmente en su coche. El Consejero Diego Farfán besa el anillo episcopal en su nombre y en el de su mujer, comentando emocionado cómo tuvo ocasión de ver a Su Santidad Benedicto XVI en la Audiencia Papal a la que asistió también un grupo de nuestra Hermandad en la jornada del histórico 1 de marzo de 2006, día en el que las calles de Roma se llenaron de sentimiento “Morao”. La visita concluye con la bendición de Monseñor Barrio a los presentes y su firma de en el Libro de Honor de la Hermandad, que por vez primera, y con este único fin, ha abandonado nuestra localidad.
A la salida, en las escaleras del Palacio, todo son fotos, abrazos, elogios y felicitaciones. Hay palmadas en la espalda, emoción y alguna lágrima que asoma, más fruto de los nervios que de otra cosa. Para nadie pasa inadvertido la trascendencia del momento y el gesto, nada común, de ser recibidos en Audiencia por un Arzobispo de Santiago. Máxime cuando el Año Santo Jacobeo aprieta aun más la agenda de quien, tan sólo unas horas más tarde, debía recibir la visita del presidente francés Nicolás Sarkozy.
Es sin duda un éxito. Un éxito que quedará escrito en nuestra historia y del que todos nos debemos felicitar como Hermandad.

LA CELEBRACIÓN DE UNA SOLEMNE EUCARISTÍA EN LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA PONE EL PUNTO Y FINAL DE LA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO SANTO JACOBEO
Seis de la tarde del viernes 30 de julio. Tras una jornada cargada de actos y citas, los hermanos y hermanas de Jesús, presentes en Santiago de Compostela, se preparan para vivir el acto culmen a nuestra Peregrinación con motivo del Año Santo Jacobeo: La Solemne Eucaristía celebrada por nuestra Hermandad en el Altar Mayor del tercer templo de la cristiandad.
Desde hace más de una hora, los bancos están llenos. En ellos es protagonista absoluto el color de los pañuelos morados que ciento diez hombres y mujeres llevan atado al cuello. Junto a ellos, pequeños grupos de otros lugares del país que han hecho el camino a pie, como los feligreses de la Parroquiade la Paz de Cáceres o varios Legionarios de Cristo Rey procedentes de Sevilla, a quienes se suma la presencia de numerosas hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul procedentes de diferentes lugares de España.
Minutos antes de la hora fijada para el comienzo de la celebración, el Estandarte de nuestra Hermandad, el mismo que estuvo presente en Roma y al que muchos hermanos y hermanas de Jesús apodan ya como “el viajero”, inicia su andadura majestuosa por el pasillo central del templo, desde la espalda del magnífico Pórtico de la Gloria que tallara en el siglo XII el maestro Mateo.
Portando el preciado enser, se turnan los Consejeros Diego Farfán Serrano y Francisco Farfán Morales. Tras él, nuestro Hermano Mayor, Manuel García Sánchez, y el resto de Consejeros y miembros de Junta de Gobierno presentes. A la llegada al Altar Mayor, el estandarte es colocado en lugar de preferencia, en el lateral derecho, el más cercano a la Plaza de las Platerías.
Comienza la ceremonia, que es oficiada por el M.I. y Rvdº. Sr. D. José María Díaz Fernández, Deán de la Catedral compostelana, a quien acompaña como concelebrante nuestro Rvdº. Sr. Cura Párroco y Director Espiritual D. Francisco Javier Hernández Pastor O.A.R. dos religiosos redentoristas de Eslovaquia, un Padre Paul de Marín y otro religioso de la misma Orden procedente de Sevilla, así como otros sacerdotes presentes que completan el número de ocho religiosos.
El templo está lleno de fieles y luce espléndido. La bóveda de cañón, la planta basilical, el particular gris del granito gallego y los arcos de medio punto de tradición románica, se entremezclan con el dorado y barroquísimo retablo… Todos los elementos se funden armónicamente y hacen que se perciba en el ambiente la sensación de estar en un espacio único que lleva aparejada a su singular belleza la categoría de lugar Santo.
Durante la Eucaristía, la primera Lectura corre de la mano de nuestro Hermano Mayor, mientras que el Salmo es leído por el Vicepresidente Diego Jesús Ruiz Gallego y el Evangelio, por nuestro Párroco. Cumpliendo con la singularidad de la Iglesia Compostelana, se lee también, por nuestro Secretario General, la tradicional Invocación al Apóstol.
En la vibrante homilía, el Deán, que demostró sus magníficas dotes oratorias, puso el acento en la condición de la Catedral de Santiago no sólo como el templo en el que se venera al Patrón de España, sino también como centro de la catolicidad en el mundo, señalando cómo aún hoy se cuentan por miles los peregrinos que atraviesan Roncesvalles desde lugares tan lejanos como Corea para hacer el Camino y visitar la tumba del Apóstol. Díaz Fernández exhorta a los presentes a cumplir con nuestros deberes como cristianos, siendo conscientes de lo que esto implica y poniendo como referente de nuestras vidas a Santiago Apóstol, que defendió hasta su muerte a Jesús y su Mensaje Salvador.
Al final de la Eucaristía, se bendicen dos nuevos enseres adquiridos para nuestra Hermandad. Una preciosa imagen en plata de Santiago Apóstol y una Cruz de Santiago, también de plata, destinada al ajuar de María Santísima del Mayor Dolor.
Los hermanos de Jesús abandonan la Catedral formados en procesión desde el Altar Mayor. Al frente de la comitiva, el Estandarte “viajero”, que es escoltado por nuestro Hermano Mayor, Manuel García Sánchez y su esposa, la hermana María Teresa Santos Aragón, que llevan en sus manos las nuevas adquisiciones para nuestro patrimonio. Detrás, en riguroso orden, los miembros de la Junta de Gobierno y Consejeros y, por último, el grueso de hermanos y hermanas de Jesús.
La comitiva abandona el templo mayor compostelano por la Plaza de la Azabachería, donde sólo unas horas antes había comenzado la maratoniana jornada con la Audiencia Arzobispal. De nuevo, el paso bajo los románicos arcos de piedra que unen la Catedral y el Palacio de Gelmírez y, ahora sí, la salida a la Plaza del Obradoiro, donde la multitud de peregrinos y turistas asiste con curiosidad y admiración al paso de la comitiva, preguntando sobre nuestro lugar de origen y sobre aspectos tan novedosos para ellos como las medallas, pañuelos o escapularios. En la cuesta junto al Colegio de San Jerónimo, la obligada foto de grupo, con la Catedral de fondo, pone fin a un día irrepetible. El día en que nuestra Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno se hizo peregrina y tomó las calles de Santiago de Compostela.

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